Regla de Sant Benet

5 de septiembre
RB Pròleg 31-38
Dios es nuestra roca. En medio de las fragilidades y de los errores de nuestra vida, descubrimos que Dios es paciente con nosotros y nos da tiempo para volver a empezar. Cuando nos damos cuenta de que no podemos sostener la vida solo con nuestras fuerzas, encontramos una presencia que nos acoge y una palabra que nos muestra el camino. San Benito nos recuerda que cada día es una oportunidad para escuchar sus consejos, reconocer aquello que debemos cambiar y dejarnos transformar. La inmensa bondad de Dios nos invita a la conversión, a dejarnos sostener por él y a permitir que, poco a poco, sus palabras transformen nuestra manera de vivir.
___________________________

Al igual que el apóstol Pablo, quien tampoco se atribuyó a sí mismo éxito alguno de su predicación cuando decía: «Por la gracia de Dios soy lo que soy». 32 Y también afirma en otra ocasión: «E1 que presume, que presuma del Señor». 33 Por eso dice el Señor en su evangelio: «Todo aquel que escucha estas palabras mías y las pone por obra, se parece al hombre sensato, que edificó su casa sobre la roca. 34 Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos y arremetieron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada en la roca». 35 Al terminar sus palabras, espera el Señor que cada día le respondamos con nuestras obras a sus santas exhortaciones. 36 Pues para eso se nos conceden como tregua los días de nuestra vida, para enmendarnos de nuestros males, 37 según nos dice el Apóstol: «¿No te das cuenta de que la paciencia de Dios te está empujando a la penitencia?» 38 Efectivamente, el Señor te dice con su inagotable benignidad: «No quiero la muerte del pecador, sino que cambie de conducta y viva».