15 de octubre
Capítulo 12

Regla de Sant Benet

Cristo, el Sol que nos salva. La ordenación litúrgica para las laudes del domingo, con su selección particular de salmos y el aleluya, busca impregnar la oración matutina de una profunda dimensión pascual, mirando a Cristo como el "Sol que nace de lo alto" que disipa toda oscuridad. Más allá de que la distribución litúrgica haya evolucionado, el intenso tono festivo y celebrativo nos interpela a renovar el deseo de Dios, a vivir el día con fe y a ser un testimonio luminoso, buscando que en todo Dios sea glorificado.
1 En los laudes del domingo se ha de decir, en primer lugar, el salmo 66, sin antífona y todo seguido. 2 Después, el salmo 50 con aleluya. 3 A continuación, el 117 y el 62; 4 luego, el Benedicite y los Laudate, una lectura del Apocalipsis, de memoria, y el responsorio, el himno ambrosiano, el verso, el cántico evangélico, las preces litánicas, y de esta manera se concluye.