12 de octubre
Capítulo 9

Regla de Sant Benet

El Oficio divino, corazón de la vida monástica. El Oficio divino no es solo un conjunto de rúbricas o un horario que cumplir, sino el corazón y el núcleo vertebrador de la vida monástica. Tiene una doble dimensión: ascendente como alabanza y acción de gracias, y descendente como acción de la gracia que nos transforma. La oración litúrgica se convierte en el espacio privilegiado donde la Palabra de Dios se hace viva y eficaz en nuestro vivir cotidiano. La sintonía y concordancia entre la mente y la voz, alimentada por los salmos y las lecturas, nos adentra progresivamente en el misterio trinitario y nos capacita para vivir y transmitir el Evangelio.
1 En el dicho tiempo de invierno se dirá en primer lugar tres veces el versículo: «Señor, ábreme los labios, y mi boca proclamará tu alabanza», 2 al cual se añadirá el salmo tercero con el gloria. 3 Después de este, el salmo noventa y cuatro con antífona o al menos cantado directamente. 4 Seguirá después el himno ambrosiano y, a continuación, seis salmos con antífonas. 5 Acabados los salmos y dicho el versículo, el abad dará la bendición y, sentándose todos en los escaños, los hermanos leerán por turno tres lecciones del libro sobre el facistol, entre las cuales se cantarán tres responsorios. 6 Dos responsorios se dirán sin el gloria, y después de la tercera lección el que canta dirá el gloria; 7 y, en cuanto el cantor empiece a decirlo, todos se levantarán al instante de sus asientos en honor y reverencia de la Santa Trinidad. 8 En las vigilias se leerán los libros de inspiración divina, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo, y también los comentarios que de ellos han hecho los Padres católicos reconocidos y de doctrina segura. 9 Después de estas tres lecciones con sus responsorios, seguirán los otros seis salmos, que se han de cantar con aleluya. 10 Después de estos, una lección del Apóstol, que se ha de recitar de memoria, el versículo, la oración de la letanía, es decir, el Kyrie eleison, 11 y con esto concluyan las vigilias de la noche.