3 de octubre
Capítulo 7:44-48

Regla de Sant Benet

La apertura del corazón El quinto escalón de la humildad nos invita a manifestar con humildad y sinceridad los pensamientos, las luchas y las faltas a un guía espiritual. Mostrarnos ante alguien que posee suficiente discernimiento, sabiduría e interés para acompañarnos nos ayuda a dejar atrás fachadas, máscaras y el afán de aparentar ser perfectos. Este diálogo ante alguien en quien confiamos y que cuenta con suficiente sabiduría espiritual —diálogo vivido como una apertura al Señor mismo— nos desprende de la autojustificación y de la mediocridad, nos aporta luz y perdón, y nos permite discernir lo que nos conviene hacer para crecer espiritualmente y caminar con mayor generosidad.
44 El quinto escalón de la humildad consiste en no ocultar, sino manifestar humildemente al abad todos los malos pensamientos que vienen al corazón y las faltas cometidas en secreto. 45 La Escritura nos exhorta a ello cuando dice: «Encomienda al Señor tu camino y confía en él». 46 Y también dice: «Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia». 47 Y además el profeta: «Reconocí mi pecado y no te oculté más mis injusticias». 48 Dije: «Declararé contra mí al Señor mi iniquidad, y tú perdonaste la malicia de mi corazón».