30 de septiembre
Capítulo 7:31-33

Regla de Sant Benet

Del propio querer al querer de Dios. Si el primer escalón de la humildad nos invita a reconocer que Dios es Dios, el segundo nos pide dejar que él sea el centro y el horizonte de nuestra vida. Por eso conviene ir más allá de la simple corrección de los deseos: se nos invita a reproducir en la propia conducta la actitud de Jesús, que no vino a hacer su voluntad sino la del Padre. El gran reto radica a menudo en saber diferenciar la voluntad de Dios de la nuestra, rehuyendo el subjetivismo y la satisfacción inmediata. Un camino que pide oración, mucha oración, así como dejarnos contrastar por alguien que nos conozca y quiera nuestro bien.
31 El segundo grado de humildad es que el monje, al no amar su propia voluntad, no se complace en satisfacer sus deseos, 32 sino que cumple con sus obras aquellas palabras del Señor: "No he venido para hacer mi voluntad, sino la del que me ha enviado". 33 Y dice también la Escritura: "La volutad lleva su castigo y la sumisión reporta una corona".