29 de septiembre
Capítulo 7:24-30

Regla de Sant Benet

La vigilancia del radar interior. Sentirnos bajo la mirada de Dios nos pide activar una especie de radar interior, una salvaguardia del corazón que nos mantenga atentos en el día a día. San Benito nos advierte del peligro de decantarnos hacia el mal y de seguir nuestras codicias, recordándonos que la vida espiritual se nutre de esta vigilancia constante. No se trata de un miedo paralizante ante un juez severo, sino de la confianza de niños que quieren corresponder a la paciencia y a la misericordia de Dios, dejándose transformar por él para caminar hacia la plenitud.
24 Por eso mismo, hemos de precavernos de todo mal deseo, porque la muerte está apostada al umbral mismo del deleite. 25 Así que nos dice la Escritura: «No vayas tras tus concupiscencias». 26 Luego si "los ojos del Señor observan a buenos y malos", si "el Señor mira incesantemente a todos los hombres para ver si queda algún sensato que busque a Dios" 28 y si los ángeles que se nos han asignado anuncian siempre día y noche nuestras obras al Señor, 29 hemos de vigilar, hermanos, en todo momento, como dice el profeta en el salmo, para que Dios no nos descubra cómo «nos inclinamos del lado del mal y nos hacemos unos malvados»; 30 y, aunque en esta vida nos perdone, porque es bueno, esperando a que nos convirtamos a una vida más digna, tenga que decirnos en la otra: «Esto hiciste, y callé".