Regla de Sant Benet

1 de septiembre
Prólogo 1-7
Abre el oído del corazón. Escuchar de verdad es hacer espacio dentro de nosotros para ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor y en nuestro interior. Es estar abiertos a acoger una palabra que nos puede transformar. No se trata solo de oír, sino de dejar que aquello que escuchamos llegue al fondo del corazón y nos interpele. Tal vez la vida espiritual comienza cuando dejamos de querer ser nuestro propio guía, nuestro propio dios, y nos abrimos a una palabra que viene de Dios. Dejamos de querer tener siempre nuestra propia respuesta y aprendemos a escuchar con disponibilidad lo que Dios nos dice. Y tal vez es en esta escucha atenta y humilde donde descubrimos, poco a poco, el camino que estamos llamados a recorrer.
___________________________

1 Escucha, hijo, estos preceptos de un maestro, aguza el oído de tu corazón, acoge con gusto esta exhortación de un padre entrañable y ponla en práctica, 2 para que por tu obediencia laboriosa retornes a Dios, del que te habías alejado por tu indolente desobediencia. 3 A ti, pues, se dirigen estas mis palabras, quienquiera que seas, si es que te has decidido a renunciar a tus propias voluntades y esgrimes las potentísimas y gloriosas armas de la obediencia para servir al verdadero rey, Cristo el Señor. 4 Ante todo, cuando te dispones a realizar cualquier obra buena, pídele con oración muy insistente y apremiante que él la lleve a término, 5 para que, por haberse dignado contarnos ya en el número de sus hijos, jamás se vea obligado a afligirse por nuestras malas acciones.

6 Porque, efectivamente, en todo momento hemos de estar a punto para servirle en la obediencia con los dones que ha depositado en nosotros, de manera que no sólo no llegue a desheredarnos algún día como padre airado, a pesar de ser sus hijos, 7 sino que ni como señor temible, encolerizado por nuestras maldades, nos entregue al castigo eterno por ser unos siervos miserables empeñados en no seguirle a su gloria.