Regla de Sant Benet

16 de septiembre
Capítulo 3:1-6
Buscar juntos la voluntad de Dios. Cuando la comunidad se reúne para discernir, no se trata simplemente de intercambiar opiniones, sino de escucharnos para descubrir qué es más conforme con el Evangelio, porque es una comunión de hermanos. Es una comunión de corazones congregados por Dios y a través de los cuales Dios va llevando a cabo su obra. Cada uno aporta su mirada, su experiencia y el fruto de su oración, también los más jóvenes y quienes a priori pueden parecer menos capacitados. Pero hay que hacerlo con humildad, sin aferrarnos al propio criterio ni querer imponerlo a los demás, sabiendo que la decisión final corresponde al abad. Discernir en comunidad es poner en común lo que llevamos en el corazón, dejando espacio para que, a través de los demás, el Señor nos muestre qué es lo mejor.
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1 Siempre que en el monasterio hayan de tratarse asuntos de importancia, el abad convocará toda la comunidad y expondrá él personalmente de qué se trata. 2 Una vez oído el consejo de los hermanos, reflexione a solas y haga lo que juzgue más conveniente. 3 Y hemos dicho intencionadamente que sean todos convocados a consejo, porque muchas veces el Señor revela al mis joven lo que es mejor. 4 Por lo demás, expongan los hermanos su criterio con toda sumisión, y humildad y no tengan la osadía de defender con arrogancia su propio parecer, 5 sino que, por quedar reservada la cuestión a la decisión del abad, todos le obedecerán en lo que él disponga como más conveniente. 6 Sin embargo, así como lo que corresponde a los discípulos es obedecer al maestro, de la misma manera conviene que éste decida todas las cosas con prudencia y sentido de la justicia.