Regla de Sant Benet

15 de septiembre
Capítulo 2:33-40
Mientras ayudas, déjate ayudar. San Benito recuerda al abad que, mientras procura la enmienda de los demás, él mismo se va enmendando de sus defectos. Quien acompaña es también un hermano de la comunidad y no está fuera del camino: también él necesita crecer, convertirse y dejarse transformar. La responsabilidad sobre los demás no nos hace mejores ni nos sitúa por encima; nos compromete aún más a cuidar de nuestra propia vida. Quizás ayudar de verdad sea caminar con los demás, sabiendo que nosotros también estamos en camino.
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33 Es muy importante, sobre todo, que, por desatender o no valorar suficientemente la salvación de las almas, no se vuelque con más intenso afán sobre las realidades transitorias, materiales y caducas, 34 sino que tendrá muy presente siempre en su espíritu que su misión es la de dirigir almas de las que tendrá que rendir cuentas. 35 Y, para que no se le ocurra poner como pretexto su posible escasez de bienes materiales, recuerde lo que está escrito: «Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura». 36 Y en otra parte: «Nada les falta a los que le temen». 37 Sepa, una vez más, que ha tomado sobre sí la responsabilidad de dirigir almas, y, por lo mismo, debe estar preparado para dar razón de ellas. 38 Y tenga también por cierto que en el día del juicio deberá dar cuenta al Señor de todos y cada uno de los hermanos que ha tenido bajo su cuidado; además, por supuesto, de su propia alma. 39 Y así, al mismo tiempo, que teme sin cesar el futuro examen del pastor sobre las ovejas a él confiadas y se preocupa de la cuenta ajena, se cuidará también de la suya propia; 40 y mientras con sus exhortaciones da ocasión a los otros para enmendarse, él mismo va corrigiéndose de sus propios defectos.