Regla de Sant Benet

14 de septiembre
Capítulo 2:30-32
Servir a personas, no gobernar a súbditos. San Benito recuerda al abad que su tarea es “gobernar almas y acomodarse a muchas formas de ser”. Esto exige conocer a las personas, respetar sus ritmos y adaptarse a sus capacidades y sensibilidades. No se trata de aplicar a todo el mundo la misma medida, sino de ayudar a cada uno a crecer en el camino hacia Dios, “según el temperamento e inteligencia de cada uno”. Servir es no querer hacer que el otro sea como nosotros quisiéramos, sino saber mirar a cada uno con los ojos de Dios y ayudarlo a descubrir y hacer fructificar los dones que ha recibido.
30 Siempre debe tener muy presente el abad lo que es y recordar el nombre con que le llaman, sin olvidar que a quien mayor responsabilidad se le confía, más se le exige.

31 Sepa también cuan difícil y ardua es la tarea que emprende, pues se trata de almas a quienes debe dirigir y son muy diversos los temperamentos a los que debe servir. Por eso tendrá que halagar a unos, reprender a otros y a otros convencerles; 32 y conforme al modo de ser de cada uno y según su grado de inteligencia, deberá amoldarse a todos y lo dispondrá todo de tal manera que, además de no perjudicar al rebaño que se le ha confiado, pueda también alegrarse de su crecimiento.