Regla de Sant Benet

9 de septiembre
Capítulo 1:6-13
¿Quién guía nuestra vida? San Benito describe a los sarabaítas como aquellos que “tienen por ley la satisfacción de sus deseos”: lo que quieren, lo consideran bueno; lo que no les gusta, lo rechazan. Quizás también nosotros sentimos la tentación de convertir nuestros gustos en el único criterio de vida. Dejarse llevar por el Espíritu es aprender a salir de la tiranía del propio querer, aceptar que necesitamos ser guiados y dejar que Dios nos muestre un camino que seguramente no habríamos elegido nosotros.
6 El tercer género de monjes, y pésimo por cierto, es el de los sarabaítas. Estos se caracterizan, según nos lo enseña la experiencia, por no haber sido probados como el oro en el crisol, por regla alguna, pues, al contrario, se han quedado blandos como el plomo. 7 Dada su manera de proceder, siguen todavía fieles al espíritu del mundo, y manifiestan claramente que con su tonsura están mintiendo a Dios. 8 Se agrupan de dos en dos o de tres en tres, y a veces viven solos, encerrándose sin pastor no en los apriscos del Señor, sino en los propios, porque toda su ley se reduce a satisfacer sus deseos. 9 Cuanto ellos piensan o deciden, lo creen santo, y aquello que no les agrada, lo consideran ilícito. 10 El cuarto género de monjes es el de los llamados giróvagos, porque su vida entera se la pasan viajando por diversos países, hospedándose durante tres o cuatro días en los monasterios. 11 Siempre errantes y nunca estables, se limitan a servir a sus propias voluntades y a los deleites de la gula; son peores en todo que los sarabaítas. 12 Será mucho mejor callamos y no hablar de la miserable vida que llevan todos éstos. 13 Haciendo, pues, caso omiso de ellos, pongámonos con la ayuda del Señor a organizar la vida del muy firme género de monjes que es el de los cenobitas.