6 de septiembre de 2026
Domingo XXIII Ez 33, 7-9
El Señor advierte a Ezequiel de su responsabilidad de profeta: «Si yo amenazo al pecador con la muerte, y tú no le dices nada... él morirá por su culpa, pero yo te pediré cuenta de su sangre.» ¿Te parece que los que hemos sido llamados a la fe tenemos una responsabilidad parecida a la de Ezequiel? ¿Cómo crees que los que formamos parte de la Iglesia deberíamos advertir del pecado? Señor, que no me tengas que decir: no endurezcas tu corazón.