1 de septiembre de 2026
Martes XXII (1Co 2, 10b-16)
Pablo es muy claro cuando dice: «El que tiene miras puramente humanas no admite nada que venga del Espíritu de Dios; le parece un absurdo y no lo entiende, porque solo lo podría penetrar con los ojos del Espíritu». ¿Cómo podríamos distinguir entre los criterios estrictamente humanos y los del Espíritu?

Señor, que sea limpio de corazón y tenga la sabiduría del Espíritu.