5 de julio de 2026
Domingo XIV (Za 9, 9-10)
Cuando vemos desfiles militares de gobiernos poderosos o de los que pretenden serlo, nos lleva a pensar en que estos siempre se ven en la necesidad de hacer alarde de su capacidad bélica, enseñando lo que podría parecer más agresivo y peligroso para asustar al hipotético contrario. En cambio, el texto de Zacarías nos habla de lo que es exactamente lo contrario; subraya las formas pobres y devaluadas. Por un lado, destaca la importancia del linaje: "mira que viene tu rey justo". Pero los elementos que luce no tienen ningún valor, ni categoría: "pobre y montado en un borrico". Más aún, no quiere utilizar lo que hoy llamaríamos armas disuasivas: "Suprimirá los carros de Efraín, y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero". Este es nuestro modelo, pero, ¿por qué tantas veces tenemos necesidad de hacernos notar con la ostentación de poder y de prestigio? 

Señor, que entienda bien en qué consiste tu potencia.