21 de junio de 2026
Domingo XII (Jr 20, 10-13)
El profeta Jeremías está viviendo una experiencia muy mala; no solo su predicación no es aceptada, sino que: «Oigo cómo habla la gente, me veo amenazado por todas partes.» Teme por su integridad física. Pero hace un trabajo interior que no le permite acobardarse. Reflexiona así: «El Señor me acompaña como un guerrer invencible; por eso los que me persiguen caerán, no podrán apoderarse de mí, quedarán confundidos por su fracaso.» ¿No has experimentado que eres incomprendido, o menospreciado, o francamente rechazado y excluido por causa de tus convicciones? ¿Tener una actitud similar a la de Jeremías y, sobre todo, trabajar interiormente con unas ideas parecidas te parece muy difícil?

Señor, con el profeta te digo: hazme ver cómo haces justicia, ya que es a ti a quien he confiado mi causa.