6 de noviembre de 2026
san Severo y san Leonardo de Noblac
Hoy, día 6 de noviembre, celebramos la festividad de: san Severo, obispo y mártir; y san Leonardo de Noblac o de Limoges, religioso.


San Severo, obispo y mártir

Fue un obispo de Barcelona muy venerado en la Edad Media, aunque históricamente se sabe muy poco de él. Según el catálogo de obispos barceloneses, ocupó la sede entre los años 613 y 636, pero, dado que se le considera mártir,convendría situarlo en años anteriores, en tiempos de las luchas arrianas. En Sant Cugat del Vallès y posteriormente en la catedral de Barcelona —hasta su desaparición en el siglo XIX— se veneraban las reliquias de un obispo barcelonés fallecido en el año 633. San Severo es el patrón secundario de la archidiócesis de Barcelona.

Una leyenda de escasa verosimilitud lo convierte en mártir de tiempos de la persecución de Diocleciano (año 304):huyendo de Barcelona, san Severo se encontró con el campesino san Medín, que sembraba habas. Continuando su camino, el obispo pidió al campesino que dijera la verdad si le preguntaban y, agradecido, golpeó una roca con las borlas de su ornamento, brotando al instante agua en abundancia: esta es la fuente de san Severo. Los soldados persiguidores encontraron a san Medín descansando junto a las habas, que milagrosamente habían crecido y florecido ese mismo día. Al preguntarle por el obispo, él respondió que lo había visto cuando plantaba las habas. Creyendo que se burlaba de ellos, lo detuvieron y, cerca de allí, capturaron también a san Severo. Trasladados a Sant Cugat del Vallès, a san Severo le habrían atravesado la cabeza con un clavo larguísimo, mientras que a san Medín lo ejecutaron a espada.


San Leonardo de Noblac o de Limoges, religioso

Vivió en la Galia durante el siglo VI. Según la tradición, era de origen noble. Cuando san Remigio, obispo de Reims,convirtió al cristianismo al rey merovingio Clodoveo I, toda la corte siguió su ejemplo; entre los bautizados se encontraban san Leonardo y sus parientes. El joven obtuvo del rey la concesión de liberar a los prisioneros que juzgara merecedores de la libertad, por lo que recorrió la Galia liberando a numerosos cautivos y ganándose el afecto popular. En agradecimiento, los monarcas le concedieron unos terrenos en la localidad de Noblac, cerca de Limoges, donde mandó construir una abadía. Murió hacia el año 559 y su culto se difundió ampliamente por la Europa occidental a finales de la Edad Media.