6 de octubre de 2026
San Bruno, san Emilio, santa Fe y beata María Ana Mogas
Hoy, día 6 de octubre, celebramos la festividad de san Bruno, presbítero; san Emilio, mártir; santa Fe, mártir; y la beata María Ana Mogas, religiosa.


San Bruno, presbítero 

Bruno nació en Colonia, Alemania, hacia el año 1035. Fue ordenado presbítero y se convirtió en maestro de teología y canciller del arzobispado de Reims. Deseoso de una vida más retirada, se reunió con seis compañeros y se retiró a las montañas cercanas a Grenoble, en un lugar llamado Chartreuse. Allí iniciaron una nueva forma de vida religiosa, marcada por la soledad, el silencio, la oración y el trabajo. Aunque Bruno no tenía inicialmente la intención de fundar una nueva orden, aquella comunidad dio origen a la Gran Cartuja y a la orden de los cartujos. Murió en Calabria en el año 1101 y fue canonizado en el año 1623.

El monje cartujo es sobre todo eremita y pasa mucho tiempo en la soledad de la celda con algunos momentos de vida comunitaria, como la celebración de la Eucaristía. El cartujo vive así una forma de vida eremítica dentro de una comunidad, en un camino de oración y desprendimiento. Su finalidad es buscar, en medio del silencio y la soledad, una profunda comunión con Dios y con los demás.


San Emilio, mártir 

Murió mártir en Cápua en el año 251, durante la persecución de los cristianos. Según la tradición, fue quemado vivo junto con san Casto porque se negó a abjurar de la fe cristiana.


Santa Fe, mártir 

Fe es el nombre de una virtud teologal y proviene del latín fides. Según la tradición, esta joven cristiana fue martirizada en Agen, en Aquitania, a finales del siglo III o principios del IV, por su firmeza y valentía en la fe. Su fama se extendió especialmente durante la Edad Media, y su culto llegó a diversos lugares de Europa y del Nuevo Mundo.


Beata María Ana Mogas, religiosa 

María Ana Mogas nació en Corró d’Avall, en el Vallés Oriental, en el año 1827. En el año 1850 ingresó en Ripoll en el Instituto de terciarias capuchinas de la Divina Pastora, del cual fue la primera superiora. En 1872 dejó la congregación y, bajo la orientación del beato José Tous y Soler, fundó una nueva congregación, las Terciarias Franciscanas de la Madre del Divino Pastor, conocidas popularmente como Divina Pastora. El instituto se extendió por diversas poblaciones de Cataluña y también por Madrid, donde María Ana Mogas dedicó los últimos años de su vida a su consolidación. Su obra, inspirada en la espiritualidad franciscana, se centró especialmente en la educación y la atención a los más necesitados. Murió en el año 1886 y fue beatificada en 1996.