3 de octubre de 2026
San Francisco de Borja, san Gerardo, san Dionisio Areopagita y san Virila de Leyre
Hoy, día 3 de octubre, celebramos la festividad de san Francisco de Borja, presbítero; san Gerardo, presbítero; san Dionisio Areopagita, obispo; y san Virila de Leyre, abad.


San Francisco de Borja, presbítero 

De la familia de los Borja, nació en Gandía en el año 1510. Se casó con Leonor de Castro y tuvo ocho hijos. Su posición social lo llevó a la corte del emperador Carlos V y, más adelante, se convirtió en virrey de Cataluña. La muerte de su esposa, en el año 1546, marcó profundamente su vida. Tras renunciar a sus títulos y cargos, ingresó en la Compañía de Jesús, decidido a servir «un Señor que no pudiera morir». En Gandía ya había favorecido la presencia de los jesuitas y fundó allí la primera escuela de la Compañía.

Ordenado presbítero, Francisco de Borja se convirtió en el tercer prepósito general de la Compañía de Jesús. Durante su mandato reorganizó y consolidó la orden, impulsó su expansión por Europa y los territorios de misión y, especialmente, dio un gran impulso a la creación de numerosos centros de educación, para los cuales creó la famosa Ratio studiorum. También defendió que las comunidades jesuitas no tuvieran esclavos: «En adelante no se tendrán en nuestros colegios, casas y misiones, esclavos, aunque a otros se les permita», en una época en que esta práctica todavía era tolerada. Murió en Roma en el año 1572 y fue canonizado en 1671.


San Gerardo, presbítero 

Nació en el año 895 en un pequeño pueblo de la actual Bélgica. Durante una estancia en Francia conoció la vida monástica y decidió ingresar en la abadía de Saint-Denis, donde se formó como monje y fue ordenado presbítero. Más adelante fundó la abadía de Brogne (actualmente llamada Saint-Gérard), en la actual Bélgica, donde introdujo la regla de san Benito e impulsó una vida monástica marcada por la oración, el trabajo y la disciplina. También participó en la reforma de diversos monasterios de la región. Murió en el año 959.


San Dionisio Areopagita, obispo 

Dionisio es uno de los atenienses que, según los Hechos de los Apóstoles, se convirtieron al cristianismo tras escuchar la predicación de san Pablo en el Areópago de Atenas. El texto bíblico lo menciona entre quienes creyeron en Cristo, pero no aporta más datos sobre su vida. La tradición posterior lo presenta como primer obispo de Atenas y como mártir en una de las primeras grandes persecuciones romanas contra los cristianos.


San Virila de Leyre, abad 

Ingresó de joven en el monasterio de Leyre, en Navarra, donde llegó a ser abad. Es venerado como uno de los grandes impulsores de la vida monástica de este cenobio. La tradición lo sitúa en el siglo X y lo recuerda por su dedicación a la oración y a la vida comunitaria. Su figura quedó especialmente vinculada al monasterio de Leyre, donde es venerado como santo.

Una antigua leyenda cuenta que, mientras paseaba por los bosques cercanos al monasterio meditando sobre el misterio de la Trinidad, Virila se detuvo a escuchar el canto de un pájaro. Cuando volvió a Leyre, habían pasado trescientos años, aunque él solo había percibido unos instantes. Reunidos los monjes para orar, cantaron el salmo 89, en el versículo que dice: «Mil años a tus ojos son como un día que ya ha pasado». Entonces entró en el templo un ruiseñor con un anillo en el pico y lo puso en el dedo de Virila. Este oyó la voz de Dios que le decía: «Si el canto de un sencillo pájaro puede entretener tres siglos a un hombre, ¿qué no será capaz de hacer la luz divina del Salvador?».