29 de septiembre de 2026
Santos Miguel, Gabriel y Rafael
Hoy, día 29 de septiembre, celebramos la festividad de:

Los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Los ángeles son, en la tradición bíblica, mensajeros y signos de la presencia de Dios. La Escritura los presenta al servicio de su designio salvador, protectores del pueblo de Dios y cercanos a los hombres. El cristianismo los reconoce como espíritus celestiales al servicio de Dios. Hoy celebramos a los tres arcángeles que aparecen con nombre propio en los libros bíblicos: Miguel, Gabriel y Rafael. La fiesta conjunta se celebra el 29 de septiembre, fecha vinculada tradicionalmente a la dedicación de la antigua basílica de San Miguel de la Vía Salaria, en Roma.

San Miguel, arcángel

Su nombre significa “¿Quién como Dios?” y expresa la victoria de Dios sobre el mal. En el Antiguo Testamento aparece como protector del pueblo de Israel, especialmente en el libro de Daniel, y en el Nuevo Testamento lo encontramos como defensor frente al poder del mal en la carta de san Judas y sobre todo en el Apocalipsis, donde combate al dragón y a sus ángeles. Es venerado como defensor de la Iglesia y de los fieles. Su devoción se difundió primero por Oriente y después por Occidente, y numerosos santuarios e iglesias fueron dedicados a su nombre. San Miguel es también patrón de la montaña de Montserrat, donde tiene dedicada una de sus ermitas.

San Gabriel, arcángel

Su nombre significa “fortaleza de Dios”. Es el mensajero de Dios que anuncia el cumplimiento de su voluntad. En el libro de Daniel aparece como el ángel que ayuda a comprender las visiones del profeta, y en el Evangelio de Lucas anuncia a Zacarías el nacimiento de Juan Bautista y, sobre todo, presenta a María el plan de salvación de Dios. Por ello es venerado como mensajero de Dios y anunciador de la salvación. En el año 1951 fue proclamado patrón de las telecomunicaciones y de sus especialistas y trabajadores.

San Rafael, arcángel

Su nombre significa “Dios cura”. Es sobre todo conocido por el libro de Tobías, donde acompaña a Tobías en su viaje y lo ayuda a superar los peligros del camino, le enseña cómo curar la ceguera de su padre Tobit y lo libera del mal que afligía a Sara. Es venerado como protector de los viajeros y de los enfermos.