5 de julio de 2020 – Domingo de la XIV semana

Zacaries 9:9-10

Cuando vemos desfiles militares de gobiernos poderosos o de los que pretenden serlo, nos lleva a pensar en que estos siempre se ven en la necesidad de hacer alarde de su capacidad bélica, enseñando lo que podría parecer más agresivo y peligroso para asustar al hipotético contrario. En cambio, el texto de Zacarías nos habla de lo que es exactamente lo contrario; subraya las formas pobres y devaluadas. Por un lado destaca la importancia del linaje: «mira que viene tu rey justo». Pero los elementos que luce no tienen ningún valor, ni categoría: «pobre y montado en un borrico». Más aún, no quiere utilizar lo que hoy llamaríamos armas disuasivas: «Suprimirá los carros de Efraín, y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero». Este es nuestro modelo, pero, ¿por qué tantas veces tenemos necesidad de hacernos notar con la ostentación de poder y de prestigio?

Señor, que entienda bien en qué consiste tu potencia.

Anton Gordillo5 de julio de 2020 – Domingo de la XIV semana